Así es, viaje New York, la ciudad de los que sueña despierta las 24 horas del día, os lo puedo asegurar porque pudimos entrar a varias tiendas pasadas las 12 de la noche. Como decía gran viaje, especialmente por la compañía; downtown, wall street, estatua de la libertad, broadway más musical, times square, quinta avenida, central park, madison square garden y un poco de etcétera. Pero permitirme que en vez de detallar la grandeza de esta hermosa ciudad (todavía no he decidido si mejor o peor que chicago) me centre en los pequeños detalles que harán de este uno de los viajes más subrealista, a la par que inolvidable, de todos.
El comienzo ya tuvo su aquel, porque cogimos un vuelo a las 6 de la mañana (nos levantamos a las 3) y llegamos a Newark (uno de los aeropuertos de NY) con un sueño descomunal. Me gustaría justificar que por eso cometimos el primero de los sucesivos geniales errores, pero seguramente no estaría bien echar balones fuera en el segundo párrafo. La cuestión es que nada más aterrizar, y mientras decidíamos si coger un taxi, el bus o el metro se nos acerca un negro muy elegante y nos dice en un perfecto inglés-amerciano con acento a rapero de la calle: "taxi?" Sorpendidos por la amabilidad de los newyorkinos que venían a la puerta a ofrecernos los taxis dijimos que sí. Sorpresa¡ Coche negro, bien grande y de taxi típico amarillo lo mismo que yo, sease nada. Clavada y susto hasta que nos dejó en el hotel.
Ya estábamos en la Gran Manzana. Momento para el segundo problema del día, y eran sólo las 10 de la mañana, el check in estaba disponible a partir de las 3, ale maletas "parriba", maletas "pabajo" al final las dejamos en consigna mientras nos tomaban el pelo y nos ofrecían 20 dólares por no poder cogernos las maletas, muy graciosos ellos XD.
Buen final del día y excelente el segundo exceptuando dos momentos: para mi acompañante puesto que se llevó una paliza a la brisca en pleno central park y para mí porque en la tienda de la nba, pese a ser gigante, no encontré lo que tanto tiempo llevaba buscando, pera esa historia es para otra entrada y el final será diferente.
¡Qué "engañaos" que somos! Pensábamos que se había acabado las emociones en el viaje el primer día... ERROR u HORROR. Este día fue el cultural, no porque entrásemos a ningún museo sino porque nos dio tiempo a pasear entre todo tipo de gentes. Primero Little Italy: guay; gellato y caffe. Después Chinatown, Chinatown, China-Mercado... Nos metimos en un zulo controlado por un chino que trabajaba en la calle y se comunicaba con el sótano con un pinganillo de los de James Bond o Jackie Chan... en fin, y usaban una niña para hacer de señuelo. Bajamos al zulo, donde por menos de lo que buscábamos nosotros se habían robado riñones, y tras una dura negociación logramos el objetivo de la mañana 2 bolsos y 2 cinturones (los cuales pasarían muy desapercibidos en una bolsa de basura durante el control policial del aeropuerto, no comment). Ahí dijimo, bueno lo peor ha pasado, ahora que hemos visto el 50% de NY en dos días que tal si vamos a Harlem.
Para Harlem y su viaje párrafo a parte y yo incluso diría que habría que dedicarle una entrada, pero no vamos a gastar más espacio virtual por hoy, que con lo que me cuesta sentarme delante del portátil...
Cogimos metro hasta el inicio de Harlem, barrio negro, junto al Bronx, por excelencia de New York, objetivo, ésta vez mío: ver Rucker Park, la mítica cancha callejera donde se han curtido jugadores de la NBA, raperos famosos, delicuen... bueno de todo. Tras caminar 20 minutos por las cuadriculadas calles del barrio decidimos subirnos a un taxi; tras buscar 10 minutos encontramos a una especie de pakistaní (Mammud Ali más menos, qué casualidad que no se me va a olvidar su nombre). Muy convencido nos dijo que llegábamos en 15/20 minutos, lo calculado por un simpático recepcionista de hotel que nos indicó el camino. Hasta ahí todo genial, era la 1.30 pm, nos daba tiempo a echar unas fotos a la cancha volver a la 5ª y comprar las últimas cosillas. Nos bajamos del taxi como a las 4ymedia/5 de la tarde. ¡En una parada de metro a 15 minutos del hotel, sin ver Rucker Park, con el tiempo justo para ir al baño y recoger las maletas porque no llegábamos al vuelo y eso sí, sin pagar un mísero dólar! El taxista era el más claro ejemplo de "sólo son negocios" nos engañó hasta tres veces diciendo: "está ahí a la derecha", "nos quedan 5 minutos", etc. etc. No tenía ni idea. Se paraba y mientras preguntaba a la gente cómo llegar ya había avanzado 10 metros , frenaba y aceleraba y eso casi le cuesta la tapicería del coche, porque llevaba un mareo... y lo mejor de todo si la calle era la 8ª avenida con la 88 llegamos a estar en la 2 avenida con la 190 y todavía tenía dudas. ¡No lo consiguió ni con GPS! Nunca, nunca, nunca se había planteado una mejor situación para decirle: ¿¿¿TE AYUDO YOOOO???, esos de los que me gustan a mí.
Tras convencerlo de que nos debía llevar al hotel, que se rindiese, que no lo iba a encontrar la pista no sale con que no tiene ni idea de qué es el Madison Square Garden ("si fuese panadero... pero es taxista" XD). Así que tras decirnos que tenía mucho trabajo nos dejó a 10 minutos de una boca de metro. Con la misma fortuno que uno que gana a la ruleta no nos equivocamos a la hora de coger las conexiones de los taxis y conseguimos llegar al hotel con el tiempo justo para llegar al avión.
Final feliz por poder coger el vuelo, pero New York nos debe una, Harlem nos debe una, y por favor alcalde Bloomberg, tras hacer de su ciudad la más segura del mundo, modifique los exámenes de conducir para que sus taxistas se conozcan al menos, la pepita de la gran manzana.
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Para Harlem y su viaje párrafo a parte y yo incluso diría que habría que dedicarle una entrada, pero no vamos a gastar más espacio virtual por hoy, que con lo que me cuesta sentarme delante del portátil...
Cogimos metro hasta el inicio de Harlem, barrio negro, junto al Bronx, por excelencia de New York, objetivo, ésta vez mío: ver Rucker Park, la mítica cancha callejera donde se han curtido jugadores de la NBA, raperos famosos, delicuen... bueno de todo. Tras caminar 20 minutos por las cuadriculadas calles del barrio decidimos subirnos a un taxi; tras buscar 10 minutos encontramos a una especie de pakistaní (Mammud Ali más menos, qué casualidad que no se me va a olvidar su nombre). Muy convencido nos dijo que llegábamos en 15/20 minutos, lo calculado por un simpático recepcionista de hotel que nos indicó el camino. Hasta ahí todo genial, era la 1.30 pm, nos daba tiempo a echar unas fotos a la cancha volver a la 5ª y comprar las últimas cosillas. Nos bajamos del taxi como a las 4ymedia/5 de la tarde. ¡En una parada de metro a 15 minutos del hotel, sin ver Rucker Park, con el tiempo justo para ir al baño y recoger las maletas porque no llegábamos al vuelo y eso sí, sin pagar un mísero dólar! El taxista era el más claro ejemplo de "sólo son negocios" nos engañó hasta tres veces diciendo: "está ahí a la derecha", "nos quedan 5 minutos", etc. etc. No tenía ni idea. Se paraba y mientras preguntaba a la gente cómo llegar ya había avanzado 10 metros , frenaba y aceleraba y eso casi le cuesta la tapicería del coche, porque llevaba un mareo... y lo mejor de todo si la calle era la 8ª avenida con la 88 llegamos a estar en la 2 avenida con la 190 y todavía tenía dudas. ¡No lo consiguió ni con GPS! Nunca, nunca, nunca se había planteado una mejor situación para decirle: ¿¿¿TE AYUDO YOOOO???, esos de los que me gustan a mí.
Tras convencerlo de que nos debía llevar al hotel, que se rindiese, que no lo iba a encontrar la pista no sale con que no tiene ni idea de qué es el Madison Square Garden ("si fuese panadero... pero es taxista" XD). Así que tras decirnos que tenía mucho trabajo nos dejó a 10 minutos de una boca de metro. Con la misma fortuno que uno que gana a la ruleta no nos equivocamos a la hora de coger las conexiones de los taxis y conseguimos llegar al hotel con el tiempo justo para llegar al avión.
Final feliz por poder coger el vuelo, pero New York nos debe una, Harlem nos debe una, y por favor alcalde Bloomberg, tras hacer de su ciudad la más segura del mundo, modifique los exámenes de conducir para que sus taxistas se conozcan al menos, la pepita de la gran manzana.
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Ole tu! Oooleee tuuu!!
ResponderEliminarVaya un taxista de pacotilla. xD
Da gusto leer tu blog, tu vida, tus anécdotas que espero ver en fotografía cuando vuelvas.
Un brtazo!
gracias crack, me alegro de que te esté gustando, en parte es culpa tuya que lo escriba. POr cierto, con un poco de suerte me dan trabajo en el periódico de la universidad para que traduzca este blog en inglés y lo publican en papel XD, así q gracias a tí crack
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